Hace
varios años no actualizaba este espacio, disculpen pero en verdad estaba
tratando de sobrevivir. Pero leí nuevamente esta breve nota y me hizo
reflexionar. Qué tanto han cambiado las cosas desde entonces? Guatemala sigue
pobre y peligrosa, quizá peor que antes. Es difícil escoger por donde empezar.
Nuestra democracia, eso seria
un buen tema para continuar. Veintiocho años de democracia, dieciséis de
"paz" y no vemos mucho progreso. Hoy en día hay más asesinatos que en
los años más crueles de la guerra interna. El narcotráfico es mas violento que
el ejército y la guerrilla juntos y mas si sumamos toda la violencia colateral
al narcotráfico, asi como la inexistencia de la gobernabilidad, seguridad y
justicia.
Dentro de dos años terminará
el periodo del actual presidente, el señor Otto Pérez Molina. Un gobierno que
comenzó con un gran optimismo, por la gran campaña de "Mano Dura" la
cuál era reflejo de la desesperación de la nación y daba muestra de que la
población iba a tolerar esta política para por fin librarse de la inseguridad
que nos aqueja. Pero ya se ha agotado el cincuenta por ciento del mandato de
Pérez y los ánimos por ver mas seguridad se van agotando; Lo peor es que el
futuro nos prepara algo aun peor. Es bien conocido que acá en Guatemala cada
cuatro años se elije al presidente y además se elige a su sucesor, asi como se
oye. El candidato que queda en segundo lugar, en las siguientes elecciones será
el ganador o como dijo un famoso vlogger "Esta babosadas va por turnos
mucha".
Entonces, al saber que en
esta democracia, prácticamente no tenemos opción es algo decepcionante. Eso sin
incluir que en teoría cualquier ciudadano puede ser electo presidente (que
cumpla los requisitos constitucionales) pero en la práctica solo los que pueden
financiar una campaña millonaria pueden tener una oportunidad real y si no
pregúntele a nuestro próximo presidente, que hasta puede costear un libro
copy+paste, un genero literario muy usado en Guatemala, y aun asi sus
probabilidades de quedar como presidente el próximo mandato han quedado
intactas. Es triste ver que la población pueda tolerar algo como esto y que
solo unos cuantos se pronuncien en contra (no los suficientes como para cambiar
las encuestas).
Además de todo esto, tambien
tenemos la maldición de la no reelección (no digo que alguno de nuestros ex
presidentes deba ser reelecto) Que en algunos países con una democracia fuerte
es posible. Pero en Guatemala el fantasma del dictador estará presente por
muchas generaciones, el partido que se atreva a proponer algo así, será
señalado de querer perpetuarse en el poder. Ademas que en este país ningún
partido es tan fuerte como para hacer algo así. Eso por un lado es malo, pues es reflejo de que ningún proyecto en este país tiene un
seguimiento real, no hay convicción, ni seriedad. Y por otro lado es bueno pues
ningún partido tiene poder para hacer lo que quiera. Ahora bien lamento la
imposibilidad de una reelección, por que eso quiere decir que ningún presidente
en nuestra historia moderna, ha merecido tal confianza, asi como ninguno de los
futuros candidatos la tendrá (o por lo menos eso se avizora) Es también triste
ver que ningún presidente electo en este periodo democrático ha sido un poquito
previsor o hasta un punto ha sacrificado un poco como para invertir en el
futuro de nuestra nación. Si algún hombre si quiera pensara en sacrificar un
poquito como para no aparecer en todos los medios de comunicación presumiendo
sus mediocres logros y concentrara todos sus esfuerzos en algo para nuestro
futuro. Si uno de ellos, por lo menos pensara en dejar una herencia para la
patria y uniera todos sus esfuerzos en mejorar la educación en el país, nuestro
futuro se vería de mejor forma. Prevendría la delincuencia, la pobreza, el
desempleo, aumentaría nuestra productividad y muchas cosas más. Pero esto sería
a futuro o sea que alguien más en el futuro será quien vera los beneficios de
esta política y no el presidente o partido actual. Pero eso es impensable en
personajes que lo único que piensan es en mostrar sus logros, criticar a su
antecesor y dejarle las cosas mas difíciles a su sucesor.
Sueño con una Guatemala
democrática, en donde ningún ciudadano pueda se comprado con baratijas, empleos
o mejores oportunidades para sus negocios. Donde podamos pensar que vale la
pena reelegir a un presidente por que sus logros lo ameritan. Donde podamos
elegir a la mejor persona y no a la que ha gastado mas en su imagen y campaña.
Y podamos descalificar al candidato que demuestre su poca ética.
Para terminar, algunas
personas piensan que la democracia es solo una pantalla de humo que oculta
intereses económicos de unos pocos . En Guatemala eso no es una teoría, es la
realidad. Una realidad que la clase política presenta tan obvia y
descaradamente que da pena.
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